Objetivos del 2016: consejos para NO lograrlos

    Según la revista TIME estos son los objetivos de año nuevo más comunes:

    • Perder peso
    • Ponerse en forma
    • Dejar de fumar
    • Aprender algo nuevo
    • Comer más sano
    • Ahorrar
    • Pasar más tiempo con la familia

    Ya ha pasado un mes desde que diéramos la bienvenida al 2016 ¿Sigues firme con tus propósitos? Si la respuesta es no, igual es porque has aplicado alguna las siguientes máximas:

    Ponte muchísimos objetivos: más es mejor

    ¿Para qué elegir uno sólo? Es mucho mejor plantear varios a la vez y así a lo mejor, alguno llegará a buen puerto… ¿Suena mal verdad? Si en tu lista de enero te habías propuesto ir al gimnasio, dejar de fumar y adelgazar 10 kilos es muy improbable que consigas alguno de ellos. ¿Por qué? Sencillamente porque tu mente no está diseñado para conseguirlo.  Y aquí debemos explicar un concepto fundamental: el autocontrol. ¿Y qué es?

    El autocontrol es la fuerza de voluntad es la capacidad para resistir la gratificación inmediata (o la tentación de tener algo que deseas ahora mismo y no después) para poder alcanzar un objetivo más a largo plazo.

    Podríamos afirmar que vivimos en una sociedad que no fomenta demasiado el autocontrol. Con mucha facilidad accedemos a lo que queremos, en cuanto lo queremos, sin tener que hacer grandes sacrificios. Pero es necesario entender el autocontrol como un músculo que debe ser entrenado diariamente. Y como cualquier músculo del cuerpo necesita cierta capacidad de energía para alimentarse. Tu cerebro tiene una cantidad de energía diaria que debe repartir para realizar una enorme cantidad de tareas: trabajar, conducir, hablar, moverte, leer, amar, enfadarte, etc, y ahora además, como si fuera poco, en mantenerte en tus trece para no fumarte es cigarrito que no sale de tu cabeza. Imagínate que además tiene que dedicar recursos en obligarte a ir al gimnasio, o en intentar que no te comas ese delicioso plato de fabada que te está llamando. ¿Qué es lo más probable? Que se sature y no pueda asumir toda la carga de trabajo que le estás imponiendo.

    Saturación

    Hay una zona de tu cerebro llamada “corteza prefrontal dorsolateral” que parece estar involucrada en los procesos de autocontrol. Es la que te dice “tengo muchas ganas de fumarme un cigarro, pero sé que no debo hacerlo así que actuaré de manera inteligente“. En las personas con un elevado nivel de autocontrol esta zona se muestra muy activa en pruebas de imágenes cerebrales. Cuando estamos cansados o tenemos que dividir nuestra atención en muchas tareas, esta zona muestra una menor activación, siendo más probable caer en la tentación. Así que ya sabes, ¡descansado y relajad mejor!

    Conclusión: ponte sólo una meta, ya tendrás tiempo para las demás. 

    Exige resultados aquí y ahora

    Pongamos que tu objetivo es aprender algo nuevo, no sé, pongamos que decides aprender alemán. Llega enero y vas todo decidido a la academia de idiomas, porque estás plenamente confiado en que “este año aprendo a hablar alemán“. Párate un segundo a asimilar esta máxima. Cuando dices “voy a aprender alemán” “voy a perder 15 kilos” “voy a ahorrar 6.000 euros” te estás marcando metas muy (pero que muy) difíciles de lograr. Si hiciéramos un símil montañero, se podría decir que te has propuesto escalar el Everest en un par de meses ni más ni menos.

    Lo más probable que ocurra es que pasadas las primeras semanas, cuando veas que has avanzado muy poquito te desmoralices. Y una vez empiece esto, comenzarán las justificaciones. “No tengo casi tiempo” “es que tengo mucho trabajo” y así una larga lista de excusas, que asúmelo, no son más que excusas.  Además, volviendo al punto uno, piensa que tu cerebro tiene que dedicar sus recursos a las tareas diarias, así que ante una meta inalcanzable intentará boicotearte para dejar libre más recursos y energía.

    Pero ¿qué pasa si ajustamos nuestras metas? Siguiendo con el ejemplo anterior, imagina que en vez de proponerte aprender alemán, coges tu libro de “Introducción al alemán” y después de analizar el temario creas un planing realista del tipo: “enero: aprender a saludar, y peticiones básicas” “febrero: ser capaz de describirme” etc. Estas metas, al ser realistas las podemos conseguir y ¿qué ocurrirá en tu cerebro cuando lo hagas? Que mejorará tu percepción de autoeficacia.

    La autoeficacia es la fuerza o creencia en la habilidad propia de la persona para poder completar una tarea o alcanzar un objetivo.

    Este termino ha sido muy estudiado por la psicología, desde que fuera acuñado por Bandura, allá en los años 80. Para entender qué es, piensa en una tarea que te gustaría lograr y pregúntate “¿puedo hacerlo?” Si tienes dudas, o no te ves capaz de lograrlo, tu definición de autoeficacia no es muy grande. Si te planteas un objetivo inalcanzable será muy difícil que lo logres, y esto provocará que tu sensación de autoeficacia disminuya. Si por el contrario te marcas metas más pequeñas, cuando las logres sentirás un “subidón de autoeficacia” y tu autoestima mejorará. Cuando esto ocurra tus niveles de motivación crecerán y estarás  más predispuesto  a continuar con el siguiente eslabón de la cadena.

    Logra tus objetivos

    Conclusión: divide tu objetivo en objetivos más pequeños. 

     No pares de hablar de tus objetivos

    Una vez visualizado lo que quieres conseguir, habla y habla y habla de ellos. Todo el rato. A todo el mundo.

    Aunque pueda parecer contradictorio, algunos estudios han demostrado que hablar de las metas planteadas en realidad, te alejan de ellas. ¿Por qué? Otra vez tu cerebro te “boicotea“. Parece que cuando hablamos de nuestros objetivos sufrimos una ilusión de haberlo logrado, y esta sensación de haberlo llevado a cabo disminuye nuestra motivación. Cuando le cuentas esto a alguien tienes una sensación de satisfacción que de algún modo, disminuye tu necesidad de conseguir dicha meta.

    Menos científico, pero no por ello menos real es lo siguiente Seguro que has visto esta situación alguna vez. Te propones bajar unos kilos, y algunas de las personas que te rodean en vez de apoyarte, parece que intentan que no lo logres. Quizá sea envidia. Quizá estén tratando de impedir que adelgaces porque a ellos les gustaría hacerlo pero no se sienten capaces. Y probablemente hagamos esto de manera inconsciente pero lo cierto es, que no te ayudan.

    Aclaración: no estoy diciendo que no debas hablar de tus metas con nadie, sino que elijas a aquellas personas que realmente se preocupan por ti y te apoyan, proporcionándote un feedback positivo cada vez que alcanzas un nuevo nivel. De hecho, algunos objetivos parecen más fáciles de lograr cuando se hacen en parejas en vez de individualmente.

    Hablar

    Conclusión: intenta hablar lo menos posible de tu propósito, y hazlo sólo con gente cercana que te apoya de verdad. 

    Adicta a la repostería, los vestidos bonitos, Instagram y las chucherías rojas. Me gusta compartir todo aquello que me llama la atención y me hace sonreír :-)

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