Rutina. Vuelta con orgullo y amor propio

     

    Cala Comte. Ibiza

    Se terminaron las vacaciones, vuelta a la rutina. Es septiembre y además el clima nos acompaña para radicalizar todos estos pensamientos de vuelta al cole. Cielos grises y la tormenta Helene.

    Y estoy perturbada. Sí, últimamente me perturban un par de cosas. De continuo son muchas, pero hoy me voy a centrar en un par de ellas y hacer amigos.

    Agosto, condena de vacaciones perpetua

    Ya para empezar, esa relación de verano y vacaciones me irrita un poco. Sobre todo porque ya no voy al colegio y tampoco tengo pueblo. La verdad, parece mentira que a día de hoy sigamos paralizando el mundo en el mes de agosto, #desconexion, #relax, nos dice Instagram, y al final parece que no esté permitido relajarse en ninguna época del año.

    A mí me cuesta creer que cada vez no haya más empresas como la mía, en la que se dispone de la flexibilidad y autonomía suficiente para poder elegir tus días de descanso laboral a nuestro criterio, siendo sostenibles con la empresa y conciliación general durante todo el año. En la oficina hay una compañera que se coge vacaciones siempre en noviembre ¡Ole tú! Y yo el año pasado me cogí vacaciones la primera semana del año ¡Ole yo!

    Este año se me antojó tener unas vacaciones con solera, en agosto. Lo peor. No estaba muy agusto en ningún lugar con el quíntuple de gente a mi alrededor, pagando cuatro veces más por todo. Una, que valora su espacio vital, más rara que un perro verde.

    La cuesta 35% desnivel de septiembre

    Mensaje de vuelta a la rutina asociado con una depresión globalizada de la humanidad por volver al trabajo y a sus hábitos. Y aquí me hallo, (mi queridísimo piscis) en la treintena y en plena crisis existencial pero con ganas de defender la rutina. La vida no dejará de sorprenderme.

    La rutina, sí, mi orgullo. Voy a tirarme un par de flores y animo a todo el mundo a que lo haga a sí mismo.

    A mí la rutina no me asusta. (Mentira, me asusta y mucho, pero intento no hacerme presa de ella). Mi rutina está formada por todos aquellos hábitos saludables que he ido trabajando consciente o inconscientemente a lo largo de mi vida.

    Ha sido el trabajo de conjugar obligaciones y deseos, frecuencia, grado de intensidad, nivel de implicación entre otros aspectos

    Equivocarme, perder tiempo o rectificar. Búsqueda y encuentro de mi bienestar.

    Algo sobre mi rutina

    Ejemplos concretos, hace tiempo descubrí que hacer deporte por la mañana, me aportaba lo no escrito. Llego al trabajo con una activación brutal. Salgo del gimnasio contestando emails con gracia y acierto. Me como el mundo literal, al manager que intenta regatearme, optimizo, coordino equipo, ordeno mis ideas, establezco objetivos y… hasta soy simpática, vamos, salgo de la ducha con la palabra rentable tatuada en la frente y en la mirada. Además, descubrí que incluso podía dormir mejor. Que para una persona con insomnio de conciliación es como un gran tortazo, porque podría haberme ahorrado mucho dinero.

    Para ello he tenido que sacrificarme durante un tiempo (el tiempo en el que sentía que era un sacrificio) levantarme como 2 horas antes. Sí, era un sacrificio. Lo he trabajado pasando por muchas fases, la mayoría horribles, hasta llegar  a convertirlo en un hábito. Lo tengo interiorizado, lo hago y ahora me encanta.

    Pues esto es sólo un ejemplo. Un pequeño detalle en general y un gran hecho para mí personalmente.

    ¿Cómo voy a odiar algo que me ha costado tanto formalizar? Mi pequeña rutina deportiva de las mañanas es como una creación contra todo pronóstico.

    ¿De verdad ahora que ha llegado septiembre tengo que quejarme de volver a la rutina? ¿Con lo que me ha costado? ¿Tengo que repudiarla y llevarla al nivel de castigo?

    Me niego a tildar de agónico una de mis mayores conquistas del momento. Porque ¡ojo!, esto me viene bien ahora, pero puede que en otro momento haya que volver a experimentar.

    Mamá quiero ser astronauta

    En mi pequeña búsqueda de la fórmula ideal, cuando vi que pasar mi momento deporte de la última hora del día a primera, quise hacer de todo por las mañanas, una práctica de Yoga, una sesión de estiramientos, meditación, leer un capítulo en inglés etc… pues básicamente esto sí que fue metas no realistas porque, teniendo en cuenta que mi horario, (aunque flexible, ) es de oficina, lo quería tener todo hecho antes de las 8:00 AM. Y no solo por eso, sino porque ni había hecho Yoga ni meditación nunca.  

    Cuando te propones una rutina también te das cuenta de lo surrealista que puedes llegar a ser, lo que me resulta bastante interesante. Me equivoqué y me estresé durante un tiempo pero solita volví a regular.

    Un poquito de seriedad, claro que cuesta volver

    Las vivencias, tumbarse con el sonido del ligero oleaje mientras el sol te acaricia conforme baja de un rojo precioso la cara, y escuchas cada vez menos gente porque te estás quedando solo, tumbado en un pedrusco plano que has encontrado en una preciosa cala de Ibiza. La temperatura se enfría para cubrirte con un pareo fino y sentirte la mujer más bella del mundo, sobre todo porque escuchas la cámara de tu amiga que te está haciendo fotos (ella cree que robadas) mientras se le escapa un “bua” fotón.

    Puede hacer que odies un poco volver a la ciudad, a la oficina y a tu marcha diaria. Pero ¡Hombre! Para eso existe el café y la rutina que tanto te ha costado crear para que tu día a día sea más amable contigo. Y claro, quéjate… pero tampoco te excedas, recuerda que eres tú quien va construyendo todo. Y si volver te supone un trauma extremo, en serio, plantéate que igual no quieres volver de verdad, ahí, donde estabas, en general. Piénsalo.

    Cala Salada. Ibiza

    Mi rutina mi orgullo

    La rutina supone una herramienta que intenta facilitar los campos en los que yo necesito un control existencial para dejar libre el resto. Ha costado un trabajo y un esfuerzo. Pues un poco de cariño y consideración con ello.

    Tal y como yo lo veo ahora, la rutina y los hábitos son un juego de prueba y error, desde el amor propio y también del amor a los demás y a las circunstancias que te rodean. Nuestra construcción, aciertos y errores.

    Conforme escribía esto he tarareado “No quieras ocultar que has pasado sin tropezar” de Antonio Vega, bueno, tengo más presente la versión de Zahara y Love of Lesbian.

    Forma parte de nuestras conquistas. Sigue conquistando el mundo. No el mundo, no. A ti mismo, que ya es suficiente.

     

    Head of Digital Branding & Monetization * Doctorando en Comunicación Social* Investigador en Formación* Ambassador of @biotrendies #brandmanager #brandlover #publisher #runningwomen

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