5 Motivos que confirman que eres rara. 5 claves para SUPERARLO

 

Como viene siendo normal, hay ciertos momentos, intensos, situaciones raras y perversas en tu vida en el que de pronto no sabes por qué, pero no te encuentras bien.

Y te paras a analizar y no encuentras la razón de estos sentimientos, pero probablemente adelanto que seguro es una tontería.

Hay muchos momentos en el que puedes sentirte rara, pero hay leyes no escritas que determinan que de verdad lo eres.

Empecemos por un tema interesante. La comida.

  1. No entiendes por qué todo se tiene que celebrar comiendo, no, no entiendes ese tipo de felicidad. Es más, cuando llegas a un restaurante y ves la mesa llena de platos te entra un principio de ansiedad, entonces, ¿Cómo imaginarte 4 horas o si no son 5 o 6, postrada en una mesa comiendo primero, segundo, tercero, cuarto, pastilla para la digestión, postre, café, copa, chupito, copa, chupito, pastillas para el dolor de cabeza… Todo eso sentada en la misma silla, comiendo, masticando, escuchando a la gente y manteniendo una conversación activa. ¿Aquí no es aplicable que lo mucho cansa?

Clave de supervivencia: ¡No piques de los platos! No cabes tu propia tumba, respira y coge el control de la situación, pide amablemente un plato vacío y escoge tu propia degustación de todo lo que se ha servido en la mesa. Ten paciencia, si hay madres cocinando no cojas lo primero que hay puesto en la mesa, habrá por lo menos 4 tandas más.

  1. En algún momento de tu vida decides interesarte por la comida vegetariana, las películas Disney te han creado el “síndrome de la personificación” cualquier ser pequeño y grande, animal ¡e incluso objeto! puede convertirse en un ser adorable que en algún momento determinado puede perder a su madre, ser protagonista de las circunstancias más injustas del universo, pasar auténticas penurias, hablarte, cantarte y sobre todo ser adorable. Cada vez que te dicen pollo, conejo, ternera, hay una carita en tu subconsciente una voz, una canción. Esta alteración cognitiva puede desembocar en crear enemistades, por qué, no lo intentes. Jamás tendrás buena cara en una barbacoa, o como dicen en mi tierra, una “torrá”. Tú irás, por compartir momentos con tus amigos, a pesar de que el olor a carne haciéndose te resulta vomitivo, a pesar de que ver las partes del animal, te den ganas de llorar y nadie te entienda, hay quien les molestará tu incomodidad y el típico que te diga, ¡pues para pasarlo mal no vengas!Si, así de rotundo, esta será normalmente la recompensa. (Este punto es especialmente susceptible a la generación de mujeres nacidas a finales de los 80).

refreshment-438399_640

*Representación gráfica de lo que ocurre en tu cabeza en el momento: «¡Pues para pasarlo mal no vengas! ¡Plasss!»

Clave de supervivencia: No des explicaciones, con un simple “No me gusta, gracias” es suficiente, adelántate y lleva tu propia aportación saludable al evento, ensaladas, brochetas de verduras, bebidas sin azúcar etc… Sé amable y lleva para los demás también. Sobrará casi todo, pero al menos habrás aportado un plus de salud al grupo y tú habrás comido bien.

 

Seguimos con los sentimientos.

  1. No, no te gustan los bebés, piensas que es la cosa más fea del mundo, al estilo pasa. Huelen raro y te sientes en un conflicto moral cada vez que estás con tus amigas y ellas mueren de amor, tú te unes al carro, inventándote algún escueto piropo para hacer sentir bien a la madre. Pero cada vez que ves un bebé, piensas lo feo que es. Lo mismo te ocurre con las barriguitas de embarazadas, realmente te dan miedo. Pues no, la maternidad no es para ti, pero como eres joven, todo el mundo la adjudicará a eso. A ti te dará rabia, porque no, realmente la maternidad no va contigo.

Clave de supervivencia: Perfecto, existe una presión social con la maternidad y tener descendencia, las personas que no lo consideran en su vida como una prioridad son minoritarias, porque sí, hay más gente que opina como tú, pero no se pronuncian tanto, o no tan fuerte. Si tú no tienes que demostrar nada a nadie, no te das cuenta que en el momento en el que alguien dice “Es que aún eres joven, ya te vendrá la vena maternal” ¿Tú no te das cuenta de que si ahí te callas y no comienzas con tu discurso de mujer emprendedora e independiente, se acaba la conversación?

Relájate que no hace falta estar en guerra ni demostrar nada siempre.

 

  1. Lloras por tonterías, sí, es cierto, porque son tonterías. Cuando alguien te dice que lo haces por tonterías te enfadas y mucho, en tu cabeza no puedes creer que alguien esté juzgando lo que a ti te duele y te deja de doler. Pero si haces memoria puedes, por desgracia, recordar auténticas situaciones difíciles en las que no has derramado ni una sola lágrima y has actuado con tesón y perseverancia, haciendo alarde de un autocontrol emocional impropio de lo que a ti se te presupone. Si, así eres tú, te creces en los momentos difíciles, consigues pensar ser hielo y superarlo. Pero lloras con un spot publicitario o con una canción, que se le va hacer.

Clave de supervivencia: Con saber que no eres la figura débil que los demás piensan de ti, con tener la seguridad de tu potencial. Es suficiente. Pero que no se te olvide nunca, que ser muy sensible y ser una persona extraordinariamente fuerte no está reñido.

 

  1. Le dirías que le quieres pero lo haces poco, le dirías que le amas, pero no quieres escuchar el típico “yo también”. Esperas que te coja él la mano andando por la calle. Reconócelo te sientes segura si él va por delante, porque así sabes exactamente que él quería cogerte de la mano, que él te quiere si lo dice primero y no se siente obligado.

Manos entrelazadas

Clave de supervivencia: Llevar un espejo en el bolso, sacarlo, (una media de 3 veces al día). Mirarse al espejo. ¿Tú te has visto lo guapa que eres? Pagarían por darte la mano, ¿Qué narices haces pensando tonterías del estilo? ¡No pierdas la energía!

Puede que en posteriores post sigamos con la lista de motivos que confirman que eres rara, y que el título de este artículo hayamos utilizado la palabra rara no es por ninguna intención en especial, ni porque dotemos ni otorguemos de características despectivas este término, al contrario.

Es la alerta más básica y primitiva de las circunstancias del día a día, es en cualquier momento cotidiano en el que sientas alguna incomodidad y alguien pueda decirte “Es que tú… ¡eres rara!” “es que eres rarita” ¡Alerta! Saca una de tus claves de supervivencia.

Verás como llevas más cómodo eso de ser auténtica, eso de ser tú misma… ¿Rara?

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.