¡Subidón de motivación! Cambia tus hábitos y alcanza tus metas.

Ya por fin podemos dejar de lado la euforia de los propósitos (ya al borde del fracaso)  de año nuevo, que año tras año nos prometemos cumplir, nos visualizamos subsistiendo a lechuga y proteína manteniendo fuera de nuestra vida para siempre azúcar, alcohol, grasas y como no, los hidratos. Todo esto acompañado de un maravilloso abono en el gimnasio al que nos prometemos acudir con disciplina germana. ¿Qué hace que tengamos esa motivación el 1 de enero y que el 1 de febrero estemos en la misma casilla de salida que nos llevará a repetir las mismas promesas una y otra vez en bucle cada 1 de enero, pero cada vez más frustrados por no tener autocontrol?

Coco a dieta

Lo que nos falta es una base sólida desde la que empezar a hacer cambios sostenibles en el tiempo, cambios realistas que se adapten a nuestra vida, hasta que consigamos convertirlos en hábitos. La única manera para que nuestros propósitos para una vida saludable se mantengan, es que no requieran mucho esfuerzo para que no sean un castigo, que no nos estresen, son cambios que tienen que hacernos sentir mejor, no peor y que nos hagan sentir tan bien como para querer mantenerlos.

Hablando con la gente de tu entorno te das cuenta de que todos sabemos la teoría, y recitamos de memoria todas las cosas que deberíamos hacer, limitar el azúcar, la bollería industrial, control de porciones, más verduras y un largo etc..

Blah Blah Olsen

Saberlo NO es suficiente, hay que ponerlo en practica en nuestra vida diaria, el problema principar no es qué cambiar sino CÓMO hacer esos cambios.

Cuantas veces hemos llegado a casa después de un día agotador, con toda la intención de currarnos una cena sana, digna de instagram y nos hemos encontrado tiradas en el sofá comiendo cualquier guarrada precocinada  que además de no alimentarnos nos hará sentir frustrados y horriblemente culpables y prometernos que “mañana lo haré mejor, mañana ya en serio”…

Candy awareness

Ahora vienen las buenas noticias, la fuerza de voluntad no es un talento con el que algunos nacemos y otros no, podemos entrenarnos y mejorar día a día para ser capaces de elegir comer una pieza de fruta en lugar de un bollo.

4 Súper consejitos

Para empezar a entrenarnos, aquí van 4 tips:

  • Intercambio de manos: comer con la izquierda ( si eres diestro o viceversa) te obliga a concentrarte mientras estás comiendo, a tomar conciencia de cada bocado, a saborearlo, te saciarás antes y evitará que pongas el piloto automático y acabes devorando.

Comiendo

  • Emplatado: no hay necesidad de ir a por la mejor vajilla, pero hazte un favor y pon tu comida en un plato. Visualizarás la cantidad que estás comiendo es una parte importante del proceso de toma de conciencia.
  • El diálogo interno positivo: ¿Dejarías que alguien te hablara de la manera que hablas a ti mismo? Un diálogo interno negativo no sólo nos deprimirá, sino que también nos impedirá hacer cambios de estilo de vida sostenibles. El diálogo interno positivo hará que nos vengamos arriba, nos sintamos motivadas y preparadas para superar cualquier obstáculo.

Beyonce a tope de motivación

  • La autorregulación incluye aceptar errores como parte del proceso de mejora. No importa lo motivada que estés en algún momento será inevitable caer en tentación. Un día de estrés o que estemos más cansadas terminaremos dando un paso hacia atrás. Concédetelo para tomar impulso y seguir con más fuerza.

Metas y Objetivos

La motivación a la hora de tomar siempre la opción más saludable, tiene que venir de nuestro proyecto de bienestar a largo plazo y plantear nuestras metas como tres preguntas  como si de un mantra se tratara:

1 ¿Qué es lo que quieres?

2 ¿Qué te motiva?

3 ¿Son tus metas realistas?

¿De donde viene tu motivación?

Si quieres perder peso porque tu madre, tu amiga o pareja insinúa que “quizás unos kilillos menos te sentarían mejor…”, o. quizás crees que perdiendo peso conseguirás tu trabajo ideal, o tu príncipe azul, reconsidéralo, las posibilidades de que fracases son altísimas.

Principe

Pero si tu motivación para hacer cambios de estilo de vida nace para sentirte mejor, más seguro, y para ser una versión más alegre, más fuerte, más saludable de ti misma, vas en la dirección correcta hacia el éxito total.

El siguiente paso importante es asegurarte de que sus objetivos están al alcance. Establecer metas realistas te ayudará a seguir incluso en los momentos más bajos, en lugar de desanimarte y tirar la toalla a la primera. En lugar de decir «Voy a dejar el azúcar,» opta por algo más razonable como: «Voy a evitar todo el azúcar añadido en el café, los bollos y las papas fritas! «.

Una vez que tus objetivos sean claros, anótalos en una libreta o en tu teléfono, y mantenlos disponibles en todo momento como un recordatorio.

Conoce tus limites

La comprensión y la empatía con tus limites es crucial, ya que ayuda a elaborar tu estrategia ideal. Si para ti un momento especialmente duro es la cena intenta que sea la comida del día que hagas con más mimo, intenta elaborar platos saludables pero sencillos haz un planning y una vez a la semana concédete un día libre para “pecar”.

Candy

Haz tu vida más fácil

Cuanto más sencillo, más agradable, y menos agotador emocionalmente resulte llevar a cabo tus objetivos, más probabilidades habrá de mantenerlos. En lugar de centrarte y obsesionarte simplemente en comer más sano, canaliza tu fuerza de voluntad en hábitos y rituales que automatizarán una alimentación saludable.

«Comer cuando se tiene hambre, parar cuando estás lleno.»

Una forma fácil de mantener bajo control el hambre es mantener crudités y hummus recién cortadas y lavadas a la vista en la nevera en todo momento. Si estás en casa y tienes ganas de picotear ve a por los crudités… Si abres la nevera y no los quieres, probablemente no estés realmente hambrienta.

Nop

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